Nueva Delhi. La última película de la saga James
Bond, “Spectre”, se estrena hoy en la India marcada por la polémica,
después de que el órgano censor indio decidiera acortar los besos más
apasionados del agente 007 con sus dos compañeras de aventura.
Los espectadores indios que acudan a las salas de cine para ver la
vigésimo cuarta película de la franquicia, dirigida por segunda vez por
Sam Mendes, verán largamente reducidos los arrumacos del actor Daniel
Craig con las actrices Monica Belluci y Léa Seydoux. “Los dos besos de
Craig con sus coprotagonistas fueron acortados un 50 por ciento. El
órgano censor no tiene nada contra los besos de James Bond, pero su
duración fue percibida como innecesariamente excesiva”, afirmó una
fuente no identificada al diario indio DNA.
La críticas dentro de la industria cinematográfica y de la escena
intelectual india por acortar las escenas “picantes” se centraron en la
figura del presidente de la Comisión Central de Certificación
Cinematográfica (CBFC), el órgano censor, Pahlaj Nihalani. “La
decisión de Nihalani no es un reflejo de mis opiniones.
Me parece una
burla a la libertad del cineasta”, afirmó en su cuenta de Twitter el
director de cine y miembro del CBFC Ashoke Pandit, que criticó que el
presidente actúe siempre “por su cuenta”. “No suscribo su limitación
de los derechos creativos. (…) ‘Spectre’ es un film aplaudido
internacionalmente, pero Nihalani la lió una vez más al degradarlo con
su manera de pensar”, sentenció Pandit, natural de Bombay, sede de la
industria cinematográfica de Bollywood, la mayor del mundo con unos
1.250 estrenos al año.
Otro director de Bombay, Shirish Kunder, ironizó en Twitter sobre el
alto conocimiento que el órgano censor tienen de las mujeres, que “sabe
exactamente durante cuánto tiempo debe besar James Bond a Monica Belucci
para satisfacerla”. El órgano censor, cumpliendo su cometido de
mantener el “decoro y la moralidad” en las películas, decidió también
silenciar dos palabras en “Spectre”- “Fuck” (joder, en inglés) y
“Asshole” (estúpido).
La tensión entre los cineastas y el CBFC es inevitable, y las
consecuencias económicas de no obtener un certificado para todos los
públicos cierra la posibilidad de mostrar una cinta por televisión y
puede hundir una producción.
EFE

